29 oct. 2009

La niña candela, tenue

que me hacía volar había desaparecido, Natalia


_Gorda puta. (Farfulla mientras se masturba en el baño, buscando terminar)
_ ¡Dale amor, así me la chupás un poco! (Grita ella)
_ ¡Lavate, así no mi vida! (Dijo, mientras pensaba porque tenía que cojerse una mina tan sucia)
    De fondo la piba con una remerita de Greenpeace juraba haberse cansado de taparse la boca para no gritar.
_ (Se miró nuevamente en el espejo y pensó en escapar del personaje. No le gustaba este papel)
_ ¡Dale lindo, si no voy a tener que arreglarme solita!
_ ¿Y que estoy haciendo yo? (pensó en voz baja, mientras alimentaba su odio hacia las mujeres)

Están en un telo casi abandonado de Palermo, se encontraban a veces después de su trabajo. Nunca la lleva a cenar, la conoció en una cena, una fue suficiente para que se enamoren locamente.
La cama deshecha debajo de ella que supo ser hermosa ahora es el corral donde una cabra devora su dignidad. Él se enamoró de otras minas mientras el tiempo consumía las bellezas. Sería su última noche. Él tenía planeado escapar de las manos del director que ideó esta locura.
Y está aprendiendo planea algo, leyó Niebla  la “nivola” de Don Miguel Unamuno como un desquiciado y por su propia  voluntad, ¡Eso imagina! Se propone usar técnicas de metacomunicación. para escapar de la obra. Cómo el día que divirtió a sus amigos relatando sus propias acciones en voz alta.

Después de acabar en ese inodoro mugriento me dirigí hacia la cama. Ella estaba esperándome ahí, mientras erosionaba su sexo transpirado y oloroso con la uña despintada y cortísima. Me repugnaba la idea de penetrar otra vez esa caverna de mucosidad. No pude disimular mi cara de asco. Ella se dio cuenta. Cómo siempre en estos casos pensé en Natalia, era la única manera de conseguir una erección y caretearla un poco. Recuerdo siempre a Natalia porque nunca pudimos cojer. Solo besarnos como animales, revolcándonos ante la mirada estúpida de los compañeros de trabajo y de su hermano muerto. ¿Cómo no lograr una erección recordándola arriba de la mesa de pool besándonos hasta el alma? La gorda no me miraba, miraba el techo o miraba el espejo esquivando su vergüenza, yo sonreía. Siempre sonreía cuando pensaba en Natalia, olvidaba toda circunstancia. Era mi paraíso. Me lancé sobre esa masa amorfa de carne y la penetré pensando en Natalia. Me muevo rápido inspirado, ella sonríe. Salgo de su interior excitado y voy directo a su sexo rosado simétrico perfecto y con perfume de alstroemerias era la hermosa vagina joven de Nati, y la amé despacio, Y la escuchaba gemir y era canto de sirenas. Mientras lo hacía muy lento, muy lento, y sus gemidos iban in crescendo y yo comencé a sentir.
Sentía su hedor, su transpiración, sus paredes negruzcas, su vulva deforme y llena de dientes y me detuve. ¡Qué te pasa! Escuché que dijo. Quién no era la persona que debía ser, era yo. Miré a esos ojos perversos por última vez. Me detuve y le dije que no podía seguir así, que ya fue, que era todo un montaje, una mentira más, un producto de un Godard desquiciado, de un Lumière perverso, de un Hitchcock que jamás debería existir. No tenía sentido. Y se lo dije, se lo dije palabra por palabra; Vos no sos quien pienso. Te estoy idealizando, ni siquiera tenés el mismo nombre para mí. En secreto cambio tu cara, tu cuerpo, en secreto olés a los jardines de Babilonia.

Ella lloró, no se podía esperar otra cosa. Le había roto el alma, era una porquería de persona ese tipo y lo sabía. Y le gustaba.
Se vistió rápidamente ignorando a la mujer que lo llenó de vida por algún tiempo. Ella levantó los ojos negros, llenos de venganza. Él buscó en su pantalón sacó 50 pesos y le dijo sin mirarla:
_Tomá. Me voy (tirando los billetes de 10 y de 20 sobre la cama, denostándola)
_Gracias (Haciéndose la taradita, mirando la plata estupefacta, estaba actuando)
    Él sabía, él sabía todo, era una máquina de observación, diseñada por un pasado de desconfianza entre todos sus familiares. No le importó nada más. Se fue. No saludó al encargado como lo hacía siempre, el encargado no se dio cuenta.

Y ahora cómo escapo, cómo salgo de este cuento, donde está mi creador, donde está esa araña que hila mi destino.
Se fue caminando por el gris de la ciudad de Palermo, era de mañana el sol arañaba sus pasos. Su sombra se dibujaba entre los arboles formando presas, las ramas eran la red que absorbía y creaba sus pensamientos. Su destino eran hebras conjuradas por el entorno de su inconsciente, por la intersubjetividad de todo un mecanismo dispuesto a deformarlo y quitarle su personalidad. Dejarlo sin gustos y hacer de él energía, ese es todo el plan que el universo depara para él y para mí.

4 comentarios:

Enfermo Mental dijo...

terrible.

hay dos momentos, dos cúspides, dos túneles, que me han hecho abrir grandes los ojos de la nuca: "quien no era la persona que debía ser, era yo". y bueno, obviamente, la oración final.

podría caer en facilismos perversos y decir que el destino del personaje y del autor es nuestro propio destino. de hecho lo entiendo asi y creo q un poco es la idea, y q es cierto. mierda si es cierto. así que si, caigo en el facilismo. y me abstengo de hacer objeciones sintácticas.

abrazo

lucas dijo...

me gusto bastante el cuento,sobre todo como queda con el tema que suena de fondo.
me parecio bastante interesante la idea del personaje de "usar tecnicas de metacomunicacion para escapar de la obra",pero pareceria ser una tarea inutil pusto que si la obra es luego su destino y este es hilado por el universo entonces.......es verdad que el plan es "para el y para mi"

Teodoro Duarte dijo...

Verdaderamente, despertó varios sensaciones en mí. Hubo partes que hacían que uno cayera en esa rutina cotidiana de sentirse estupido, y que no sabe como realizarse.
Caigo nuevamente en ese pensamiento fatalista en que todo tiene que estar mal, yo verdaderamente quiero cambiar eso, me gustaría despertarme pensando en que hoy voy a estar con la mujer de mis sueños y que ella (ciertamente) va a ser como yo la soñé. Un gran escrito, aunque no me sentí muy comodo en esa caída sorpresiva entre primera y tercera persona. un abrazo

Karl Lazaro dijo...
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